Revista de derecho ==========

CONTENIDOS Y ESTRUCTURA DEL COMERCIO INTERNACIONAL

CENTRO DE INVESTIGACION JURIDICA
Por Rogelio Martínez Vera.


Es indudable que el vehículo jurídico del comercio internacional es el derecho mercantil, dotado en esta época, de características y contenidos no sólo internos, sino también internacional; Para estudiar esta materia, resulta importante precisar qué debe entenderse por comercio, tema del que se ocupará fundamentalmente este estudio. En su acepción más amplia, por comercio se entiende la actividad efectuada con propósito de lucro, sometida a un orden jurídico, que tiene por objeto realizar actos de intermediación directa o indirecta, entre productores y comerciantes, o entre comerciantes y consumidores, ya sean aquellos, simples intermediarios o bien, productores o prestadores de bienes o servicios, y en donde esté presente el precitado propósito de especulación o de lucro.

La palabra comercio proviene de la voz latina commercium, la que se compone de dos voces: cum y merx, las cuales se traducen literalmente por: con mercancías. Cuando el hombre produjo o adquirió bienes, no para consumirlos, sino para hacerlos llegar a otros hombres, los que a su vez los comercializaban o en su caso los consumían, surgiendo el propósito de lucro o ganancia, se dice que apareció el comercio, en su significación más precisa.

El comercio, ya sea el doméstico o interno, y el comercio internacional, poseen en términos generales, los mismos atributos y características fundamentales. No obstante, el comercio internacional tiene en la actualidad una gran importancia para todas las naciones que lo practican, y esta importancia no sólo es económica, sino también política, por virtud de que esta actividad le permite al estado que la desarrolla, establecer una serie de estrategias, actitudes y posiciones que no sólo le produce el ingreso de divisas, tan esencial para el crecimiento de su economía, sino que también le da presencia y significación en el concierto internacional. En torno a este tema, se ha discutido sobre cual es

el nombre mas adecuado para designar a la precitada actividad, ya que se manejan dos denominaciones, a veces en forma indistinta: comercio internacional y comercio exterior.

En su significación técnica, el término comercio internacional se refiere propiamente al objeto, a la actividad misma, considerando dentro de ella, al conjunto de acciones dotadas de mercantilidad que llevan a cabo todas las naciones involucradas en ellas. Así se puede hablar con propiedad, del comercio internacional de los energéticos, del comercio internacional entre los países asiáticos, del comercio internacional de las materias primas, etc. En cambio, comercio exterior, es un término que se utiliza para referirse a la actividad que realizan uno o varios estados en particular, involucrando en en ella, a todos los factores e ingredientes que participan en la configuración de dicha actividad. Ejemplos apropiados de la multicitada actividad serían: El comercio exterior de México; el comercio exterior de Japón, en el área de aparatos electrónicos; las operaciones de comercio exterior entre los países miembros del TLC, etc. Es importante advertir sin embargo, que en la práctica se suelen utilizar de manera indistinta uno y otro término, por consiguiente, es posible dar a ambos conceptos similar valor, aunque como ya se vio, en sentido estricto tienen una significación diferente.

La regulación jurídica tanto del comercio interno, como del comercio internacional es muy importante y necesaria, porque de esta regulación depende la confianza y la seguridad que lleguen a poseer las personas que participan en esa actividad. En efecto, de la precitada regulación jurídica depende que las partes puedan tener la certeza de que podrán ejercer sus derechos, y en su caso, deberán cumplir con las obligaciones contraídas.

Es cierto que en otras épocas el comercio internacional atravesó por etapas en las que la incertidumbre que producían los actos comerciales celebrados entre nacionales de diferentes estados, quedaban sujetos en una gran medida a la buena fe de las partes contratantes, y a una actuación a veces no muy eficaz de los tribunales locales, por virtud de que las acciones legales que se tenían que ejercer para el cumplimiento de obligaciones internacionales de carácter

mercantil, o eran inexistentes, o existiendo en la legislación interna de un país, no eran resueltas con estricta legalidad, sino que en muchas ocasiones esos tribunales actuaban con marcada parcialidad hacia sus nacionales. Estas situaciones y actitudes son cada dia menos frecuentes, gracias a los tratados y convenciones internacionales celebrados sobre la materia comercial, y a la concientización de las autoridades nacionales de cada país, en el sentido de que un fallo nacionalista notoriamente ilegal, crea una mala imágen de ese país, independientemente de que eso puede constituir el origen de un reclamo internacional.

El comercio internacional puede referirse tanto a bienes como a servicios. En el caso de los bienes, éstos pueden ser de carácter tangible o intangible. Los bienes tangibles son aquellos que se pueden pesar, contar o medir y reciben específicamente el nombre de mercaderías, en tanto que los intangibles sólo pueden ser apreciados por la inteligencia; a esos se les denomina simplemente derechos. Por ejemplo, los derechos derivados de la propiedad intelectual (patentes, marcas, secretos industriales, etc.)

Los servicios que pueden ser materia de comercio exterior, son aquellas actividades consistentes en servicios personales independientes que realizan individuos radicados en un estado, en favor de otros que residan en un estado diferente. Ejemplo típico de estos servicios, son aquellos que teniendo el carácter de mercantiles, se refieren a actividades técnicas, de asesoría o de aportación de conocimientos tecnológicos.

Las actividades de comercio internacional son en la época actual muy importantes para las naciones, puesto que dichas actividades se han transformado en puntos estratégicos de fortalecimiento y desarrollo, tanto económico como político o social. Desde el punto de vista económico, el fortalecimiento del comercio exterior de un país, sobre todo el de exportación, representa para el estado en general, un fortalecimiento en el ingreso de divisas en particular y de recursos económicos en general, que le permiten una posición financiera adecuada a las exigencias que demanda la sociedad civil de la actualidad. La capitalización de sus empresas exportadoras, sobre todo de productos elaborados, permiten a una nación un empleo importante de mano

de obra, y una utilización óptima de sus materias primas, a las cuales se les incorpora un valor, y que al ser comercializados dichos productos en el extranjero, la nación obtiene importantes recursos económicos procedentes del exterior, que apoyan de manera muy significativa su economía interna. La importación de bienes y servicios, puede constituir también una estrategia de sano desarrollo económico para un país, cuando se importan materias primas para su elaboración, transformación o manufactura, cuando se importan bienes de capital, es decir, maquinaria y equipos para producir, o cuando se importa tecnología que tenga como objetivo fundamental mejorar sus procesos productivos.

Desde el punto de vista político se encuentra que, cuando con el comercio exterior de una nación ésta fortalece su posición financiera, el estado también se fortalece generalmente por la vía de las contribuciones, y consecuentemente, está en mejor posición política, puesto que puede llevar a cabo con mayores recursos económicos, sus programas de gobierno. Igualmente, en el mundo, en el concierto de naciones, un estado de mejor y mayor desarrollo económico, adquiere prestigio e influencia, que lo puede transformar en un líder con opinión propia. Desde el punto de vista social, el comercio exterior de una nación, constituye una fuente fundamental de empleo para los individuos económicamente activos, quienes ven la posibilidad de una sana estabilidad y desarrollo, tanto personal como familiar, que les permite llevar un mejor nivel de vida y una interdependencia mas armoniosa y equilibrada.

Como la actual interrelación política y económica se da entre los estados sobre la base de un comercio recíproco, es decir, de importaciones y exportaciones, la base del éxito económico y político de una nación se presenta cuando su balanza comercial es favorable, es decir, cuando sus exportaciones superan en valor a sus importaciones. En efecto, en la actualidad las mas importantes normas del derecho internacional en el ámbito económico consisten en que los estados no pueden actuar en el comercio exterior operando solamente en el ámbito de las exportaciones, sino que deben también actuar con reciprocidad hacía otras naciones, permitiéndoles participar con sus propias exportaciones. Este es uno de los puntos más debatidos en las convenciones y congresos de carácter internacional.

Si el mundo ha abandonado el proteccionismo y ha elegido la política comercial del libre cambio, debe permitirse por igual que las naciones, al mismo tiempo que realizan operaciones de importación de bienes y servicios, lleven a cabo sus propias operaciones de exportación, bajo las reglas internacionales que al efecto expidan o aprueben las propias naciones, ya sea mediante la celebración de tratados, o a través de las resoluciones dictadas por los organismos internacionales comerciales que han sido creados al efecto por las propias naciones.

El proteccionismo que aún practican muchas naciones, es un sistema que produce daños muy serios al comercio internacional, y que en muchas ocasiones frena el progreso y dificulta la armonía en las relaciones internacionales. La práctica del libre cambio es hasta el momento actual, un ideal por el cual se lucha en el mundo del comercio internacional, el que se ve en muchas ocasiones amenazado y aún afectado por los intereses internos de los países o de los bloques de naciones, quienes persiguen la satisfacción de sus propios intereses, por encima de los perjuicios que puedan ocasionar a otras naciones.

En el pasado, concretamente, en la época del mercantilismo que como tesis económica apareció en el mundo hacia principio del siglo XVI, y que permaneció vigente hasta prácticamente entrado el siglo XX, las naciones pugnaban por conservar su oro, es decir, exportar el mayor número de mercancías, a cambio de importar las menos posibles a su territorio, lo cual propició que el comercio internacional tuviera muy poco desarrollo, no sólo en lo económico, sino también en lo jurídico. A partir de la aparición de la tesis económica del libre cambio, el comercio internacional creció de manera espectacular. El trato comercial se volvió mas justo entre las naciones ricas y las pobres, por virtud de que en primer lugar, se empezaron a pagar en el mercado internacional, mejores precios por la compra de materias primas procedentes de los países poco desarrollados, y en segundo término, se tomó la decisión a dar oportunidades para que los países menos industrializados, empezaran a incursionar en los mercados de los países ricos, con sus propios productos manufacturados. Ejemplo de las organizaciones surgidas en plena actividad de esta nueva doctrina económica internacional, son: la Cámara

de Comercio Internacional (CCI), el Fondo Monetario Internacional (FMI), la Organización de la Aviación Civil Internacional (OACI), la Organización Marítima Consultiva Internacional (IMCO), el Acuerdo General sobre Aranceles Aduaneros y Comercio (GATT), la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE), la Conferencia de las Naciones Unidas sobre Comercio y Desarrollo (UNCTAD), la Comisión Económica para América Latina (CEPAL), la recientemente creada Organización Mundial del Comercio (OMC) sustitutiva del GATT, entre las organizaciones mas importantes e influyentes.

R.M.V.


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