Contabilidad

 

Instrumentos Financieros, ¿Precios
Nuevos o Históricos?

Por: Ian N. Hague y Diana W. Willis
Colaboradores de la Publicación CaMagazine
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Cuando se trata de evaluar el uso de instrumentos financieros complejos en una organización, los inversionistas actuales necesitan de toda la ayuda que puedan obtener.

Como ocurre con cualquier otro activo o pasivo, los instrumentos financieros deben ser medidos, si van a incluirse en los estados financieros de una organización. Sin embargo, durante algún tiempo, la cuestión de cuál medida usar en el cálculo de tales importes -valor justo contra valor histórico- ha sido materia de un vigoroso debate.
El valor justo de un instrumento financiero representa la cantidad por la cual podría comprarse o venderse en una transacción actual entre partes contratantes. El valor justo se mide con base en el precio cotizado, si hay alguno disponible, en un mercado activo. Si no hay disponible un precio de mercado, el valor justo puede medirse con base en informaciones o técnicas que proporcionen el mejor estimado disponible de tal precio. El precio de mercado del instrumento financiero refleja la evaluación de mercado de (1) el valor actual de los flujos de caja futuros y (2) el riesgo de que el importe o la oportunidad de los flujos de caja difieran de las expectativas.

ANEXO 1

El valor justo de un instrumento financiero representa la cantidad por la cual podría comprarse o venderse en una transacción actual entre partes contratantes. El valor justo se mide con base en el precio cotizado, si hay alguno disponible, en un mercado activo. Si no hay disponible un precio de mercado, el valor justo puede medirse con base en informaciones o técnicas que proporcionen el mejor estimado disponible de tal precio. El precio de mercado del instrumento financiero refleja la evaluación de mercado de (1) el valor actual de los flujos de caja futuros y (2) el riesgo de que el importe o la oportunidad de los flujos de caja difieran de las expectativas.

Nadie cuestiona la relevancia de la información basada en los precios de mercado -la controversia sobre el valor justo contra el costo histórico involucra únicamente la fecha de los precios de mercado sobre la cual se fundan las mediciones contables. Las mediciones del costo histórico se cimientan en los precios de mercado cuando se adquirieron los activos o se incurrieron los pasivos. Por el contrario, las mediciones de valor justo, se basan en los precios actuales del mercado.

Parece lógico que la información apoyada en precios que reflejen la evaluación actual de mercado sea más relevante para los inversionistas y acreedores que la información basada en los viejos precios de mercado. Cuando se trate de los instrumentos financieros de una entidad, aquéllos precios antiguos reflejan a la vez una tasa antigua de interés y una evaluación obsoleta de los importes, oportunidad e incertidumbre de los flujos de caja futuros.

ANEXO 2

Sin embargo, en el modelo contable actual de atributos mixtos, algunos activos y pasivos financieros son medidos al valor justo mientras que muchos otros se miden al costo histórico o de las utilidades. La mayor parte de las personas conviene en que los valores justos son la medición más relevante para activos y pasivos en los que una entidad comercia activamente. Algunos también reconocen la importancia de los valores justos para los activos mantenidos (o disponibles) para la venta, aunque a menudo cuestionan la significación de los cambios en los valores de los activos y pasivos que la entidad no intenta comerciar. Pero si la administración intenta mantener un activo o sostener un pasivo hasta su vencimiento, o si simplemente carece de planes actuales para venderlo o liquidarlo antes de su vencimiento, entonces muchos alegarán todavía que la medición más relevante es la que está fundada en el importe pagado o recibido inicialmente. Otros argumentan que la selección del modelo dependerá en la medición que mejor refleje la intención de la administración sobre esa partida.

Los defensores de la información con base en el costo histórico alegan que ésa es la medición más relevante porque se enfoca sobre las decisiones y acciones resultantes para comprar o vender activos y para incurrir en o liquidar pasivos. Ellos afirman que la información sobre el valor justo enfocada sobre los precios actuales del mercado, es menos importante porque refleja los efectos de las transacciones y eventos en los cuales no participó directamente la entidad. Excepto por los activos y pasivos que una empresa intenta comerciar activamente, la información oportuna sobre los efectos de las decisiones provisionales para continuar manteniendo un activo o seguir sosteniendo un pasivo no son importantes en cuanto a la evaluación del comportamiento financiero de un negocio. En vez de eso, dicen ellos, los efectos de esas decisiones serán aparentes para el lector de los estados financieros únicamente a lo largo del tiempo, según la entidad reporte utilidades que reflejen mayores o menores rendimientos que las tasas actuales del mercado. Los defensores del valor justo, por contraste, observan que en el altamente fluido ambiente económico actual, los cambios significativos ocurren a menudo en periodos de tiempo extremadamente cortos. Un cambio puede, por ejemplo, promover la cuestión de si un activo adquirido con la intención de mantenerlo hasta su vencimiento deberá mejor venderse e invertir los recursos obtenidos en otra parte. Las decisiones para mantener los activos o para continuar sosteniendo los pasivos son vitales en tal ambiente. Los efectos de esas decisiones (aún si la falta de atención es el factor decisivo), son aspectos importantes del comportamiento de una entidad. Los inversionistas y los acreedores necesitan información que los ayude a evaluar los efectos de la decisión de una entidad en
cuanto a mantener o vender un activo o a continuar sosteniendo o liquidando un
pasivo.

¿Mantener o No Mantener?

Vamos a examinar más de cerca cómo tal decisión pudiera afectar a una entidad, utilizando el ejemplo siguiente. Asumamos que en Diciembre 31, 2000, la Compañía A, un negocio que cotiza sus acciones públicamente, compra a la par US $ 1,000,000 de bonos a 10 años de "Compañía Emisora", con una tasa de cupón del 10%. Dos años después, las tasas de interés han subido y el valor justo de los bonos (redondeado como lo son aquí todas las cifras al millar de dólares más cercano) es de US $ 899,000, reflejando un rendimiento actual de 12% al vencimiento. (Para los propósitos de este ejemplo, asuma también que las tasas de interés para los años comprendidos del 2003 al 2010 son las mismas para todos los vencimientos, que la declinación total en valor ocurrirá a finales del año 2000 y que no hay cambios adicionales en las tasas de interés por el resto del periodo).

ANEXO 3

A finales del año 2002, los bonos han disminuido en valor por la cantidad de US $ 101,000 (US $ 1,000,000 menos US $ 899,000). Si la Compañía A vendió los bonos en esa fecha, la pérdida será considerada como "realizada" y pocos cuestionarán su importancia. Pero los defensores del costo histórico podrían descartar tal declinación en valor sólo como una "pérdida de oportunidad". En otras palabras, la Compañía A meramente perdió la oportunidad de comprar los bonos por US $ 101,000 menos que lo que actualmente pagó por ellos, lo cual no es una pérdida "real" pertinente a cualquier consideración de comportamiento financiero. Y lo que es más, pudieran alegar que la pérdida de oportunidad se "reversa" sobre la vida restante de los bonos porque la Compañía A cobrará el importe originalmente invertido -US $ 1,000,000- al vencimiento de los bonos.

Ahora extendamos el ejemplo para examinar si las oportunidades perdidas sobre los activos y pasivos existentes son realmente irrelevantes en la evaluación de la posición y comportamiento financiero de una entidad. En Diciembre 31, 2000, cuando la Compañía A compre sus bonos, la Compañía B, uno de los competidores que cotizan públicamente de la Compañía B, uno de los competidores que cotizan públicamente de la Compañía A, también tendrá US 1,000,000 para invertir. Pero la Compañía B eligió invertir su dinero en pagarés a dos años al 9%. En Diciembre 31, 2002, al vencerse los pagarés, la Compañía B usará los fondos obtenidos para comprar algunos de los bonos de la misma emisión de la "Compañía Emisora". A la tasa actual del 10% de rendimiento al vencimiento, el precio cotizado del bono es de US $ 89.90. Los US $ 1,000,000 de la Compañía B compran así bonos con un valor nominal de US $ 1,112,000 (US $ 1,000,000/US $ 89.90 por US $ 100 de valor nominal). El Anexo 1 resume los resultados de la inversión de las dos compañías por el año que terminará en Diciembre 31, 2002. Y aquí es donde entra la toma de decisiones. Examinando las oportunidades de inversión, la Sra. Pérez examina los estados financieros de las dos compañías en Diciembre 31, 2002. Los promotores del costo histórico que es la información más relevante que pueden proporcionar los estados financieros para la toma de decisiones, excluye la información que aparece en las dos últimas líneas del Anexo 1. Sin esa información, el comportamiento de la Compañía A parece mejor que el de la Compañía B. Los defensores del costo histórico alegan que la declinación en valor de los bonos de la Compañía A no es relevante para evaluar el comportamiento financiero de esa empresa para el año 2002, porque la pérdida se "reversará" en el momento en que venzan los bonos.

¿Cuán válida resulta esta afirmación? Vamos a examinar esa cuestión ampliando la comparación y considerando lo que representa la perdida de la Compañía A en términos de valor actual.

La Compañía A y la Compañía B pagaron US $ 1,000,000 cada una de ellas para adquirir sus bonos, pero los US $ 1,000,000 de la Compañía B compraron más cantidad de bonos. La Compañía B por consiguiente recibirá mayores pagos de intereses durante los restantes ocho años de vida de los bonos. La Compañía B también cobrara más dinero que la Compañía A al vencimiento de los bonos. El Anexo 2 sumaría esas diferencias recibidas en efectivo y sus valores actuales en Diciembre 31, 2002, computado a la tasa de interés actual del 12% compuesto semianualmente.
El valor actual al 12% de las diferencias recibidas en efectivo por las dos compañías por sus inversiones en bonos -US $ 101,000- es el mismo que, o casi igual a la pérdida en el valor justo de los bonos de la Compañía A cuando la tasa de interés cambió al final del año 2002. La Compañía A, por consiguiente, "realiza su pérdida de oportunidad" durante la vida restante de los bonos. De hecho, la pérdida es a la vez real y permanente. La compañía cobra su interés, y al vencimiento, únicamente el importe que habría cobrado si hubiera comprado los bonos por US $899,000 al final del año 2002, lo cual le hubiera ahorrado US $ 101,000 a la Compañía A para invertir en otra parte.

La aseveración de que la Sra. Pérez no necesita conocer el valor justo de, y la pérdida relacionada sobre los bonos, es menos que convincente. De hecho, la falla es reconocer esa pérdida cuando ocurre, perjudica a la utilidad de los estados financieros de la Compañía A, no sólo en el año 2002 sino también a través de los ocho años restantes de la vida de los bonos. Asuma ahora que el anterior grupo gerencial de la Compañía A sale de la empresa y que entra un nuevo grupo en escena en Enero 2003.
El nuevo grupo decide mantener los bonos. Si los estados financieros reportan los bonos a costo histórico, el nuevo grupo comienza con desventaja porque informará que tiene un rendimiento menor cada año sobre sus bonos. Pero el antiguo grupo gerencial de la Compañía A decidió invertir en bonos a largo plazo en el año 2000, los cuales producen un rendimiento del 10%. El nuevo grupo decidió, en efecto, reinvertir el valor justo de los bonos de US $ 899,000 en Enero 2003 al rendimiento actual del 12% a su vencimiento. La nueva administración de la Compañía B gana en sus bonos. Repetimos, ¿cuán creíble es la aseveración de que la información más relevante que pueden proporcionar los estados financieros de la Compañía A durante los años comprendidos del 2003 hasta el 2010 excluye el valor actual justo y el rendimiento sobre sus bonos? (Para un resumen de las características pertinentes de ambas mediciones, ver (Anexo 3).

Aunque las limitaciones del modelo de costo histórico son obvias en nuestro ejemplo, la resistencia al valor justo continúa siendo sólida.

Antes de que sea posible cualquier requerimiento para medir todos los activos y pasivos financieros a valor justo, los fijadores de estándares deben resolver algunos asuntos muy arduos. Eso no será una labor sencilla, ni puede lograrse sin la cooperación de muchos participantes. Sin embargo, sentimos que ha llegado el momento para seguir adelante con el movimiento hacia la medición a valor justo. El modelo antiguo no puede proporcionar la información que necesitan los mercados de capital actuales y dinámicos. Tampoco pueden hacer frente a los complejos instrumentos financieros actuales ni a las estrategias de administración de riesgos; y mucho menos a los que se presenten en el futuro.


Fuente: Articulo tomado de la revista CaMagazine ded Enero / Febrero de 1999

Ian N. Hague es administrador senior en el departamento de Normas Contables en CICA, y Diana W. Willis es administradora senior de proyectos en el FASB (Junta de Normas Contables y Financieras).